Hace unos días revisando las ofertas que hay en esta web, me llamó especialmente la atención la de una bala vibradora en Amantis. No me lo pensé mucho y acabé cediendo a la tentación, me compré una bala vibradora.

Al cabo de unos días por fin tocaron a mi timbre ¡mi inalámbrico con 10 programas de vibración había llegado! Con una sonrisa de oreja a oreja firmé el recibo y nada más cerrar la puerta abrí el paquete.
Me encontré con la bala, el mando, las 4 pilas necesarias para su funcionamiento, una funda con pequeñas puntas estimulantes, un discreto estuche para guardar mi nuevo juguetito, una tarjeta con un vale de descuento del 15% para una próxima compras y una divertida piruleta.

No pude esperar y después de haberla lavado, le puse las pilas y jugué un poco con ella… Pena que no tenía mucho tiempo y me quedé con las ganas de más.
Durante un par de días, mi nuevo juguete estuvo encerrado en mi cajón secreto hasta la noche de la verbena de San Juan.
No tenía ningún plan especial para una de la noches más especiales del verano (por lo menos lo es aquí en Barcelona), pero por suerte un Buen Amigo me llamó (de esos amigos que todas tenemos, pero muchas no lo admiten. Un amigo especial. Guapo, simpático pero sobretodo un optimo amante).
Quedamos a las 22:30 para ir a una fiesta de unos amigos suyos en playa. Me preparé para la ocasión, sabia que allí me encontraría solo con desconocidos entonces por si las moscas me puse la bala y en mi bolsito eché el mando.
El chico muy puntual estaba debajo de mi casa esperándome en su coche. Hablamos del más y del menos durante los 35minutos de viaje, cuando nos preparábamos a bajar del coche le entregué el mando. “¿Y esto?” me dijo con cara sorprendida, le contesté “úsalo si ves que me aburro…”. Creo que en ese momento se dio cuenta de lo que ocurría o eso me dio a entender su sonrisa picara.
La noche resultó mucho más animada de lo que me esperaba y me encontré con más de un conocido. Estaba hablando con un compañero de la facultad, cuando sentí una sensación difícil de describir recorriendo mi zona más intima. Intenté disimular delante del chico, mientras mi amigo se divertía a pasar de programa en programa de nuestro juguetito. Se acercó a mi oído y me susurró: “Este juego me ha puesto a mil ¿tú como estas?”.
Le cogí de la mano y me lo llevé a la playa, allí le dije:” ¡Empapada!” y sin más acabamos haciéndolo tumbados en la arena, mientras el mundo parecía paralizado mirando al cielo los fuegos artificiales.

Después de lo ocurrido estoy convencida que ha sido una muy buena compra y mi amigo piensa lo mismo, me confesó que el morbo de la situación era indescriptible.
Seguro que más de una de vosotras ha vivido una experiencia morbosa con una bala inalámbrica, me encantaría que contarais como fue.
Si no tenéis una bala de estas, os aconsejo compraros una o pedírsela a vuestra pareja como regalo… ¡no os arrepentiréis!
DEJA TU OPINIÓN